Elegir una distribución Linux
Marco Antonio Blanco | Lunes, 6 octubre 2008Sígueme en Twitter...
Si hay un proyecto Linux que me ha llamado la atención desde que nació, ese es sin duda Linux From Scratch (LFS). Su gran virtud es que posibilita que cualquier usuario desarrolle su propia distribución Linux a medida y desde cero. Algo impensable en otros entornos, no se trata más que de una consecuencia lógica de la gran virtud de Linux y de todo el movimiento del Software Libre: la libertad, valga la redundancia, de elección.
Sin embargo, esta gran ventaja para unos se le atraganta a otros. A los centenares de distribuciones Linux conocidas que ya existen, repartidas en diversos ámbitos de aplicación (de propósito general, educación, empotradas, de seguridad, basadas en disquete, para diferentes arquitecturas, etc.), ahora hay que sumar la posibilidad de que cada uno se pueda hacer la distribución que quiera. “¿No es esto demasiado?”, nos preguntan algunos usuarios recién llegados a Linux. “¿Cuál se adapta mejor a mis necesidades? ¿Cual es la mejor? ¿Son todas compatibles?… ¿QUE HAGO?”.
Aunque parezca lo contrario, la elección de una distribución Linux es tan “complicada” como comprar ropa, reservar nuestras vacaciones de verano o decidir qué plato tomar en un restaurante. Nuestra elección debe basarse simplemente en el mismo tipo de proceso de decisión, es decir, recabar la información al respecto (características, precio, opciones, servicio post-venta, etc.) y elegir lo más conveniente para nosotros.
Gracias a todas las opciones de que disponemos, siempre podremos elegir la distribución que mejor “cuadre” con lo que buscamos, con la tranquilidad de que la compatibilidad entre todas es muy alta (siempre que nadie intente ejecutar un paquete para arquitectura Alpha en una máquina Intel x86, por ejemplo), porque en definitiva todas son lo mismo, es decir, el núcleo de Linux rodeado de numerosas aplicaciones imprescindibles para hacerlo útil y atractivo.
Mi recomendación personal no es más ni menos que el manido pero no por ello menos cierto “busque, compare y si encuentra algo mejor…”. De todas formas, hoy en día cualquier distribución que elijamos podremos hasta cierto punto personalizarla al detalle, convirtiéndose al final en una distribución “a nuestra imagen y semejanza”.
Cuando alguien dijo “el libro de los gustos está en blanco”, parece que estaba pensando en Linux. Hasta el próximo artículo.
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Etiquetas: distribuciones, linux


20 enero 2010 a las 19:57
[...] conclusión es clara: el que no utiliza Linux es porque no quiere. Basta con elegir la distribución Linux más adecuada según nuestras necesidades y contar con el apoyo de los numerosos grupos de usuarios [...]